Pintar sin pedir permiso
Actualizado: 16 sept
Patricia Paz entiende la pintura como un ejercicio de libertad. Hablamos con ella sobre retrato, color, intuición y autenticidad.
En un momento en el que gran parte del arte parece debatirse entre la visibilidad y el mercado, Patricia Paz reivindica la intuición como herramienta de trabajo. Sus retratos, reconocibles por una paleta vibrante y un trazo libre, son el resultado de una práctica que busca mantenerse fiel a lo genuino. Hablamos con ella sobre color, libertad, proceso y aquello que todavía persigue a través de la pintura.

Trabajas principalmente el retrato. ¿Qué encuentras en él que no te interesa buscar en otros géneros?
Me interesan otros géneros y, de hecho, voy incorporando en mi obra, en este último tiempo, paisajes que sirven de espacio de descanso y de reflexión para estos personajes de los que me valgo para contar historias. Desde hace ya unos años, podemos ver que mi obra ha evolucionado a algo más que retratos por medio de la cerámica, esas piezas que son parte de estas escenas que habitan en mi imaginario.
¿Qué te interesa capturar de una persona: lo físico, lo emocional o algo más?
Busco una armonía entre todo eso.
¿Qué tipo de artistas o trabajos te activan hoy algo profundo?
Los que muestran libertad y no lo que quiere el mercado.
El uso del rojo, azul y amarillo ha sido muy reconocible en tu obra. ¿Dirías que ese uso del color fue más intuitivo o una forma de poner límites al inicio?
Creo que me sirvió para tener una base y crearme un estilo propio, pero luego el estilo propio realmente salió por sí mismo al tener otras necesidades.
¿Qué papel juega para ti el color hoy: estructura, emoción o identidad?
El color es como un idioma, nos habla y nos guía. Es importante saber utilizarlo para que, si quieres transmitir algo, la gente lo entienda o lo sienta igual.
Tu trazo tiene algo muy orgánico, casi inmediato. ¿Qué relación tienes con el control dentro de la pintura?
Necesitamos técnica para saber cómo conseguir lo que hemos imaginado, pero también necesitamos tener una buena relación con nosotros mismos. Intento dejarme llevar por el impulso de lo que va saliendo, no es algo premeditado. Quiero que haya autenticidad, pero sin pensar que es algo impuesto. Intento dejarme llevar por lo que me sale innato y me dejo sorprender por lo que aparece, aunque muchas veces imagine las cosas de otra manera.
¿De dónde surgen las imágenes que decides pintar? ¿Hay observación directa, archivo, memoria...?
Un poco de todo. Soy una persona muy observadora y me gusta quedarme con detalles que me llaman la atención para ir poco a poco formando una imagen a mi gusto o lo más parecido a lo que he imaginado. El cine, las redes sociales, los libros y la propia realidad son una gran fuente de inspiración.
¿Qué te resulta hoy demasiado predecible dentro del arte o incluso dentro de tu propio trabajo?
Que se cree para vender y no para reflejar a uno mismo o al mundo que le rodea. Creo que esto hay que estar revisándolo constantemente. Yo lo intento.
¿En qué momento sabes que un retrato está terminado?
Cuando siento que estoy buscando qué detalles añadir de más. Ahí es cuando hay que dejarlo.
¿Qué estás persiguiendo en tu trabajo que todavía no has conseguido?
Que me permita vivir para poder crear con menos presión y tener más tiempo de observar, pensar, probar…



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