Cuando el paisaje deja de ser un fondo
- Aina Lino
- 4 jun
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 jun
Estudio Laterna funciona como un espacio donde arte, arquitectura y naturaleza conviven y se afectan mutuamente.
En Estudio Laterna, en el corazón de Ibiza, el paisaje no actúa como un simple escenario, sino como una presencia activa que transforma la experiencia de las obras. Más que una galería convencional, el espacio propone una forma distinta de relacionarse con el arte, donde naturaleza, arquitectura y creación contemporánea conviven y se influyen mutuamente. Hablamos con Andrea Sánchez sobre la relación entre obra y contexto, el papel del tiempo y la búsqueda de experiencias expositivas que difícilmente podrían existir en otro lugar.

¿Qué define realmente a Laterna como espacio expositivo, más allá de ser una galería?
Laterna no se define únicamente como un espacio expositivo, sino como un lugar donde el arte se habita. Es un entorno vivo en el que conviven la práctica artística y el desarrollo del estudio de arquitectura del paisaje. Aquí el paisaje no es un fondo, sino una presencia activa que dialoga con las obras y forma parte del proceso creativo.
¿Qué condiciones tiene que tener una obra para poder mostrarse aquí?
Buscamos obras que transmitan algo más allá de lo evidente. Piezas capaces de activar una experiencia sensible, de generar resonancia y abrir lecturas que no se agoten en una primera mirada.
¿Qué tipo de trabajos sabéis que no funcionarían en este contexto?
Aquellos que carecen de una narrativa o una carga emocional capaz de sostenerlos. Las obras que no generan una relación con quien las observa suelen encontrar aquí un límite natural.
¿Cómo cambia una obra cuando se sitúa en un entorno como este, en lugar de un espacio más convencional?
Cuando una obra entra en Laterna deja de ser un elemento aislado. Se establece una relación con el paisaje, la arquitectura y el propio recorrido del visitante. Esa interacción amplía tanto la experiencia de la pieza como su lectura.
¿Buscáis que las piezas dialoguen con el lugar o que generen cierta fricción con él?
Ambas posibilidades nos interesan. A veces buscamos diálogo y otras veces tensión. Depende de lo que la obra sea capaz de activar y de las preguntas que plantee dentro del espacio.
¿En qué momento una obra deja de “estar” en el espacio y pasa a formar parte de él?
Cuando deja de percibirse como un objeto aislado y empieza a sentirse integrada en el conjunto. Es un momento difícil de definir, pero muy fácil de reconocer cuando sucede.
¿Qué tipo de prácticas os interesa apoyar ahora mismo?
Nos interesa trabajar con prácticas abiertas y diversas. Apostamos por el encuentro entre artistas emergentes y consolidados, entre disciplinas, culturas y formatos distintos. Nos interesan especialmente los cruces inesperados.
¿Cómo es el proceso de trabajar con artistas en Laterna?
Se construye desde la cercanía y la escucha. Nos interesa tanto el proceso como el resultado final, y entendemos cada colaboración como un intercambio que enriquece a todas las partes.
¿Qué papel juega el tiempo aquí? ¿Hay obras que solo funcionan después de haber estado un tiempo en el lugar?
Un papel fundamental. Algunas obras necesitan permanecer y convivir con el espacio para revelarse plenamente. Hay experiencias que no ocurren de forma inmediata y que solo aparecen con el tiempo.
¿Qué estáis intentando hacer desde la galería que no sería posible en otro tipo de espacio?
Nos interesa generar experiencias donde arte, paisaje y arquitectura formen parte de un mismo lenguaje. El jardín inmersivo de Laterna es un buen ejemplo: un entorno vivo que no se contempla desde fuera, sino que se recorre y se experimenta con el cuerpo. Aquí el paisaje no es decorativo, sino una parte esencial de la experiencia expositiva.















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