Formas de atención
- Martina Massad

- 6 jul
- 4 min de lectura
Actualizado: 11 jul
Carlota Pérez de Castro, artista multidisciplinar, explora en la pintura, performance, fotografía y vídeo como los lenguajes de estas se entrecruzan para investigar el ritmo, el cuerpo y el color. Su obra busca activar una experiencia más que una lectura literal, proponiendo imágenes en tránsito que se completan en la mirada del espectador y en su participación humana y sensible.
Carlota Pérez de Castro explica para Intervalo como concibe el arte como un territorio permeable donde las diferentes disciplinas con las que trabaja −pintura, performance, fotografía y vídeo− funcionan como lenguajes que se interrelacionan y se influyen. Su arte parte de la emoción, desplegándose como una investigación sobre cómo hacer visible lo que habitualmente permanece invisible. El color es el vehículo de la experiencia; la abstracción resulta un espacio abierto que se completa en la mirada del espectador, activando una reflexión íntima y personal más que una comprensión racional.

Apertura
Cuando se habla de arte, muchas personas que no están adentradas en este campo piensan simplemente en la pintura, obviando otras disciplinas como la escultura, la arquitectura o la fotografía. Sin embargo, todas estas ramas son esenciales para comprender el concepto de arte en su totalidad. Como artista multidisciplinar, ¿cómo consideras que cada una de estas modalidades se acompaña con las otras para construir una idea?
Nunca he entendido las disciplinas como compartimentos estancos. Para mí, son distintos idiomas intentando decir algo parecido. Hay ideas que necesitan cuerpo y aparecen como performance; otras necesitan permanecer y se convierten en pintura; otras necesitan ser registradas y encuentran su lugar en la fotografía o el vídeo.
Más que pensar en disciplinas, pienso en formas de atención: todas terminan alimentándose entre sí. La performance ha transformado mi manera de pintar; la pintura ha transformado mi manera de mirar el cuerpo; la fotografía me ha enseñado a observar el gesto. Al final, todo forma parte de una misma investigación.
En tu caso particular, al tocar tantas disciplinas, ¿cómo decides que una idea debe convertirse en una pintura y no en otra manifestación artística? ¿Qué determina esa elección?
Creo que la propia idea lo determina. Hay ideas que necesitan tiempo y silencio, las cuales suelen terminar en pintura; otras necesitan la presencia de otras personas, el movimiento o la experiencia compartida y, entonces, aparecen como performance.
Intento escuchar qué necesita cada intuición antes de imponerle una forma. Muchas veces no lo sé al principio, pero lo descubro trabajando.
Proceso y materialidad
¿Cómo suele empezar una obra tuya: con una imagen mental, una idea, una materia o una emoción?
Casi siempre con una emoción. No necesariamente una emoción concreta o identificable; a veces es una sensación, una pregunta, una incomodidad o una fascinación.
La imagen suele llegar después, igual que la materia. Lo primero es algo que me mueve y que todavía no entiendo del todo.
¿Qué parte del proceso es más intuitiva y cuál más construida?
La intuición es el gran motor; está muy presente en la ejecución, en el arranque. La construcción aparece después, cuando observo lo que ha sucedido e intento entenderlo, mirarlo con ojos más racionales.
Muchas veces siento que mi trabajo consiste en alternar entre perder el control y recuperarlo.
¿El color funciona para ti como estructura, atmósfera o emoción?
Las tres, pero si tuviera que elegir una, diría que emoción.
El color es probablemente el elemento más directo que tengo para hablar de aquello que no puede explicarse con palabras. No me interesa tanto como símbolo, sino como experiencia.
¿Cómo cambia tu manera de pensar una obra según su disciplina?
Cambia el tiempo. Una performance se piensa desde el cuerpo y la presencia; una pintura, desde la permanencia; un vídeo, desde la duración.
Pero, en el fondo, siempre estoy persiguiendo la misma pregunta: cómo hacer visible algo que normalmente permanece invisible; cómo poder registrar los grandes misterios de la vida.
Abstractismo
¿Cómo consigues proyectar tu idea inicial en una pintura abstracta? ¿Es tu intención que el espectador llegue a reconocer ese significado original?
No intento traducir una idea de forma literal; más bien intento generar las condiciones para que algo ocurra dentro de la pintura.
Tampoco necesito que el espectador llegue exactamente al lugar del que yo partí. De hecho, me parece más interesante que encuentre el suyo propio.
Al hilo de la pregunta anterior, ¿consideras que el arte abstracto se comprende de manera diferente según el espectador? Es decir, como una vivencia individual.
Absolutamente, creo que una pintura abstracta se completa en la mirada de quien la observa.
Cada persona llega con su memoria, sus emociones, sus pérdidas, sus deseos. Por eso, la misma obra nunca es exactamente la misma para dos personas distintas. Y eso me parece una de las mayores virtudes de la abstracción.
Por otra parte, cuando se reúnen varias pinturas abstractas en un espacio expositivo, si en un inicio planteaste una temática específica para cada una, ¿consideras que podrían surgir nuevos motivos o lecturas al dialogar las obras entre sí en un mismo espacio?
Sí. De hecho, muchas veces las obras empiezan a decir cosas que yo no había previsto cuando las veo juntas. Las exposiciones generan conversaciones entre piezas que nacieron en momentos distintos; aparecen relaciones, tensiones y resonancias nuevas. Es como si cada obra tuviera una voz propia, pero, al reunirse, comenzaran a formar un coro.
Cierre
¿Qué tipo de mirada te interesa activar en quien ve tu obra?
Una mirada hacia dentro. No necesariamente una mirada intelectual, sino una mirada honesta.
Me interesa ese momento en el que una persona deja de intentar entender la obra y empieza a escucharse a sí misma a través de ella.
¿Te interesa más provocar una comprensión o una experiencia?
Una experiencia; la comprensión puede llegar después o no llegar nunca.
Las experiencias importantes de nuestra vida rara vez se comprenden por completo mientras suceden. El arte, para mí, funciona de una manera parecida.
¿Qué parte de tu investigación artística sientes que todavía se está desarrollando?
Toda. Cada vez que creo entender algo aparece una nueva pregunta.
Mi práctica no avanza hacia respuestas definitivas sino hacia preguntas cada vez más precisas. Quizá por eso sigo trabajando.


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